Antes de la usabilidad, siempre estará la poesía

En un universo paralelo mientras veía clases de Interacción Humano Computador, Diseño de Interfaces y Usabilidad en la Universidad del Cauca, también tomaba electivas de profundización en Borges y Cortázar, y me metía sin permiso a clases con el poeta Giovanni Quessep. En mi juventud participé y organicé algunos recitales de poesía en Popayán… mientras acompañaba el surgimiento de la Asociación Caucana de Escritores

Escribo poesía desde los 8 años, claro que uno no sabe si eso era poesía o qué, pero nunca lo he dejado de hacer. Es más, arreglé relaciones de amigas en el colegio, en la universidad, en la U con una prosa noventera que luego fue mutando a unos extraños estados emocionales, que hoy se confunden “entre bytes, píxeles y ceros”.

Desde hace más de cinco años llevo un blog de poesía medio underground, que algunos conocen y que a veces me cuesta compartir por ese temor a ser analizada, observada, ‘desnudada’. He leído más poesía que de usabilidad y me sé algunos versos de Játtin, Roca, Jaramillo A., Rilke, Withman, Dickinson, Valencia, Florez, Lorca, entre muchos otros.

En 2009 regresé de Chile decidida a publicar algo, así que le pasé a al poeta, editor y maestro Felipe García Quintero, quién coordinaba al taller literario al que alguna vez pertenecí, para que estimara su publicación en la editorial Axxis Mundi de Popayán. Sus comentarios fueron gratificantes y aprobó la publicación… sin embargo tuve miedo y no lo hice.

A finales del año pasado, luego de haber obtenido un incentivo del Ministerio de Cultura, Felipe me pidió autorización para publicar algunos de mis poemas en un compendio de poesía contemporánea en Popayán (1970-2010) que finalmente salió a la luz en marzo bajo el nombre “Llama de Piedra”.

Para mí no es muy fácil hablar del tema, porque la poesía de alguna manera siempre será algo íntimo, pero ha sido muy gratificante quedar consignada en tal publicación como parte de la historia reciente de la poesía en Popayán junto a autores que admiro como Gustavo Wilches, Hilda Inés Pardo, Matilde Eljach, César Samboní, Armando Silva, Francisco Gómez Campillo, Alberto Bossa Yepes, entre otros.

Para los que no saben, Popayán fue reconocida mucho tiempo por poetas como Guillermo Valencia, Rafael Maya, Sergio Arboleda,  Julio Arboleda, entre otros. Digamos que este libro le da otro aire literario a mi ciudad blanca, marcando una época de la cual antes no se había escrito.

Aunque sabrán que hoy me dedico a las interfaces, y a los usuarios, cargo conmigo una sensibilidad que aflora de vez en cuando y que no siempre me será fácil compartir, es talvez un poco la forma de canalizar toda la introspección que vivo y no se nota en otras redes,  pero que finalmente tiene su ventana para aquellos que la disfrutan y la sienten. Algo de posteridad y un poco de desnudez:

Familia (o balada del egoísmo)

Si un día la maldad de los hombres te alejara de tu tierra
de tu azadón y tu pala…
de tu sol de pradera, y grito, y risas
de tu olor a verde montaña…

Si una mañana despertaras al cielo de amarillas luces
de miedo gris pavimento
de sirenas y motores
de lata, metal, titanio..

Si una noche perdieras el sabor a hierba fresca
a espumosa leche
a gallina, carne, mora, papa
a carbón y leña.

Yo, precursora del horror,
multiplicadora espectral de la sangre
el dolor y la muerte
cambiaría el canal que llevo dentro
y saldría sin botas sobre el fango
(mientras llueve)
a inventar una bandera
un escudo
una patria.

ISO 400

Espacio vacío en el vientre.
Unos ojos se agitan en la sangre
y la mujer de piernas abiertas
sonríe a su infinito deseo…
desnuda,
sin cobija,
se retrata,
entre sombras
(se re-trata)
Su flash aguamarina la seduce
como nadie,
como nunca,
y brilla su faz blanca y negra…
a la madrugada de sus 24
es tan feliz,
tan feliz
y tan sola.

Estalactitas

Desfragmentarse,
Avanzar hacia los confines insomnes de la nostalgia
y caer a gotas sobre caudalosos ríos de olvido…
no mirar atrás,
ni abajo,
ni aquel que avanza paralelo
flotar, navegar, sonreír, brillar, sentir
mirar al cielo.